jueves, 12 de julio de 2012

Wikileaks lo hizo de nuevo


Ocurrió en los primeros días de setiembre de 2011 durante la 3ª Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (Colpin), que se desarrolló en Guayaquil (Ecuador). Unos 90 periodistas de prácticamente toda América Latina estuvimos reunidos durante tres días intercambiando pareceres sobre las dificultades del periodismo de investigación en la región. El nivel de profesionalidad en materia de investigación periodística en muchos colegas de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica y México, me dejó impactado.

Pero, sin dudas, la estrella del congreso fue Kristinn Hranfsson, a quien lo persigue una aureola de hombre duro que trabajó en un popular programa de televisión que denunció la corrupción en uno de los bancos más importantes de su Islandia natal. Y eso le valió el despido.

Me impresionó su estatura, digna de un basquetbolista, y su cabello muy blanco, pese a tener en aquel momento 49 años. Hranfsson se había unido a Wikileaks un año antes, en 2010, poco después que su líder, el australiano Julián Assange, comenzara a cumplir un arresto domiciliario en Londres, a la espera de un proceso judicial que aún sigue su curso.

Me llamó la atención que pese al arresto de Assange, Hranfsson mantenía un contacto periódico a través de Internet “de forma segura”, según sus propias palabras. Luego de varios intentos logré hacerle una entrevista para el semanario Crónicas y aunque no le gustaba mucho que se lo dijeran era la cara más visible de esta nueva organización que cobró notoriedad por “filtrar” los cables secretos diplomáticos que cada Embajada de EEUU en el mundo envía a Washington.

La entrevista fue relativamente corta y en ella se despachó con que si muchos de los tantos cables contienen simples rumores sobres políticos o el gobierno de algún país, no era culpa de Wikileaks, sino de la diplomacia estadounidense que recolecta ese tipo de información y la utiliza como insumo para conocer la “realidad” de cada país.

Una de las últimas noches en Ecuador, una barra importante de periodistas sedientos salió en busca de un bar. Era domingo y había veda alcohólica, decretada por el gobierno de Rafael Correa, en virtud de la gran cantidad de accidentes de tránsito que se registran los fines de semana.

La barra terminó en lo alto de un cerro en un boliche que, increíblemente, era un barco. La escena era graciosa, todos tomando cerveza para matar el calor adentro de un barco, instalado en la cima de un cerro.

Allí, pude conversar mejor con Hranfsson. De Uruguay sabía poco y nada, pero tenía algo claro y era que el gobierno de EEUU había realizado sondeos entre representantes uruguayos y argentinos ante la posibilidad de una derivación militar del conflicto por la instalación de la planta de celulosa de Botnia, en Fray Bentos.

Al principio pensé que se trataba de una locura. Pocos meses después, fue el propio ex presidente Tabaré Vázquez quien “blanqueó” esta hipótesis.

A la conversación se unió un colega paraguayo a quien al rato le dijo en su inglés bastante chapuceado: “Y en Paraguay hay planes para derrocar al presidente Lugo”.

La destitución de Fernando Lugo también me pareció difícil de digerir. Sin embargo, un cable que reveló Wikileaks mostraba que EEUU conocía al dedillo la intención de al menos dos políticos paraguayos de enjuiciar a Lugo. Y se sabía desde 2009.

“Corren rumores de que el líder del Unace (la sigla de su partido político, Unión Nacional de Colorados Éticos), el general Lino Oviedo, junto al ex presidente Nicanor Duarte Frutos buscarían destituir a Fernando Lugo, con un juicio político dentro del Parlamento”, dice el cable publicado por WikiLeaks, fechado el 28 de marzo de 2009 y que fue enviado, con carácter secreto, desde la Embajada de los EEUU al Departamento de Estado, en Washington.

El documento diplomático sostiene que la idea era que Federico Franco asumiera la Presidencia de Paraguay. Tanto Oviedo como Duarte estaban esperando, según señala el cable, el más mínimo error de Lugo para activar el mecanismo de convocar a un juicio político en el Parlamento.

En el cable se detallan los diferentes sucesos que llevaron a que Oviedo y Duarte tejieran una alianza para quitar del poder al ex obispo. La primera oportunidad que Oviedo y Duarte vieron para quitar del medio a Lugo fue cuando el gobierno de Lugo utilizó 8 millones de dólares para subsidiar el cultivo de sésamo, una práctica criticada incluso por los campesinos. Pero en aquella oportunidad no lograron reunir la cantidad de votos necesarios en el Parlamento para destituir al ex sacerdote.

Según el cable de WiklLeaks el vicepresidente Franco asumiría la Presidencia en caso de triunfar el plan de Oviedo y Duarte, en una movida, ayudados por la Corte Suprema de Justicia. “Todo es posible en Paraguay”, señala el cable diplomático de la Embajada de EEUU en tierras guaraníes. Lo del título.

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