sábado, 15 de noviembre de 2008

Miralo bien

Miralo bien. Se llama Ricardo Medina Blanco. Le dicen el "Conejo" y en la época de la dictadura a este vejete con cara de bonachón y ahora canoso le decían "Rambo" y "306". Ingresó al Cuerpo de Granaderos en 1966, se especializó en comunicaciones y escuchas telefónicas ilegales. Entre 1976 y 1977 trabajó en el Servicio de Información de Defensa (SID) y en la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA) donde conoció a otro granadero, José Sande Lima, quien fuera director de varias cárceles durante los gobiernos de Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle. Sande Lima fue procesado por el delito de "peculado".
El "Conejo" Medina hizo "trabajitos" para el tristemente célebre jefe de la inteligencia policial Víctor Castiglioni. Trabajó en varias agencias de seguridad privadas. Y fue asesor del ex senador sanguinettista Pablo Millor. Está acusado de haber torturado a más de 30 militantes del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y de la desaparición de María Claudia García.
Entre otras maravillas que aparecen en su nutrido legajo fue procesado en 1995 por falsificación de dólares, con su socio, el también represor José "Nino" Gavazzo, hoy preso al igual que él por la desparación de Adalberto Soba, otro militante del PVP.
Miralo bien. En la foto de la agencia EFE está entrando a un careo en el juzgado con Sara Méndez, madre del desaparecido (y recuperado a fuerza de militancia) Simón Riquelo. Fijate bien como los delincuentes que se cagaron en todas las leyes, la moral y la ética en el pasado ahora son los primeros en acudir a la Policía y andar de chaleco antibalas.
Miralo bien. Y no te olvides de ese rostro.

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