lunes, 21 de julio de 2008

Periodismo encubierto de veras

El último informe de tapa del semanario Brecha no tiene desperdicio. Es lo más parecido a Zona Urbana, pero en papel. Un ejercicio de cámara oculta sin cámara oculta, donde el/la periodista (¿parodista?) revela con coraje y sin medias tintas que le encontró el agujero al mate. En Uruguay hay pobres que duermen en la calle y se cagan de frío (ohhhh!!!!!) y para ello "camuflamos" a uno de nuestros librepensantes y sesudos miembros de la redacción. Porque encontrar gente en la calle cagada de frío en invierno no lo descubre cualquiera. Sólo aquel/la corajudo/a que se mete en lo profundo de la noche y sabe buscar con un olfato especial, con un nervio periodístico que va más allá de lo comprensible por un ser humano normal, es capaz de hacerlo. Claro, si está aleccionado por gente con visión.
Aquí van algunos fragmentos de la nota para que "chupen línea" sobre lo que se viene, la vanguardia, el periodismo "encubierto" (así fue presentado textualmente en la tapa de Brecha)


Periodismo en la piel del otro

Insomnio de una noche de invierno

"Una periodista de Brecha se planteó vivir casi en primera persona las dificultades que enfrenta quien no tiene donde ir cuando cae el sol y reina el frío del invierno. Luego de pasar una noche en esa intemperie y otra en un refugio, la periodista “recupera su identidad” e interpela a los jerarcas del programa que atiende a los sin techo".

Primer apunte: Por suerte recuperó la identidad, no vaya a ser que se quede pobre, con mal olor, con la dentadura destrozada, y tan mal comida que se fagocita todas las "eses" al hablar.

"Eran cerca de las once de la noche. Vestida con ropa vieja, ingresa a la comisaría y explica que busca un refugio donde pasar la noche. El policía de la puerta se preocupa por su situación".

Segundo apunte: Un periodista "encubierto" que quiera descubrir pobres durmiendo en la calle debe vestir "ropa vieja", sino no camina la cosa. ¿Entendés?

"Encuentro un bar y pido algo caliente para tomar. La reja del balcón esta cubierta por un plástico. Me acerco con cautela y escucho voces. Son por lo menos tres personas. Los oigo conversar pero no logro escuchar qué dicen. En la esquina siguiente veo a un hombre tirando de un carro lleno de cartones. Tiene más de 50 años, se dirige hacia el Centro. Va sin medias, apenas con un par de chancletas. Siento mis burgueses pies congelados dentro de dos pares de medias y los championes, y siento vergüenza"

Tercer apunte: Con este párrafo me queda claro lo "jugado" y sensible del periodismo "encubierto" y recuerdo las épocas en que Brecha criticaba a Zona Urbana.

El resto del informe, que abarca varias páginas, es un océano de lugares comunes como los detallados arriba. Esto es tan sólo una muestra. Imaginen que les "revele" que los pobres de nuestras calles toman vino lija para combatir el frío, que la mayoría tiene trastornos siquiátricos y que duermen rodeados de cartones, papeles y perros porque eso les brinda el calor que no da una estufa a leña. Seguramente se cagarían no de frío, sino de la risa. Aunque el tema, y el abordaje, es como para ponerse a llorar.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

che, pero vos no trabajabas en Brecha?

Pablo Alfano dijo...

Estás en lo cierto. Trabajé en Brecha. Trabajé, es decir me dieron un salario a cambio de mi fuerza de trabajo. Pero no me compraron ni mi espíritu, ni mi modo de pensar, y muchos menos mi lealtad. La lealtad no se compra, se consigue en base a lealtad. Lo mismo para otros tantos medios para los que supe trabajar.
Tengo amigos bancarios que trabajaron en los bancos Montevideo y Comercial cuando la banda de los Peirano y los Rohm hacían mierda este país. Y te puedo asegurar que no tuvieron nada que ver y hasta el día de hoy le marcan los errores (¿horrores?) cometidos. Lo mismo pasa en mi relación con Brecha. Hay escribas mejor capacitados para internarse en el fascinante mundo del amarillismo. Y tienen mucho más oficio y cabeza comercial que el semanario de marras.