miércoles, 19 de marzo de 2008

El pastor mentiroso

Con Daniel Figares tengo una relación extraña. A veces discrepo hasta el caracú, otras concuerdo en un 100%. Otras veces me parece un paranoico igual que yo, otras un tipo con una visión del sentido común que haría falta aplicar a rajatabla en varios organismos públicos, empresas privadas y en la vida. En fin, no lo conozco, lo entrevisté un par de veces. No somos amigos, pero tampoco me cae mal (a veces me cae demasiado bien). La cuestión es que lo sigo siempre que puedo, porque me parece que gente como él, es archinecesaria. Es esa piedra en el zapato que todo el mundo debe llevar para, en este mundo de vértigo, detenerte un rato a pensar sobre cosas que no te pueden pasar por la azotea como si nada.

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