martes, 20 de noviembre de 2007

Olfato periodístico

Leyendo el diario Ultimas Noticias, hoy martes 20, me encontré con esta verdadera joya del periodismo. El periodista no sólo demostró tener olfato sino que además le puso unas ganas a la redacción de su nota que llegó a la tapa. Eso sí, en tanto ahínco por contar esta historia no escatimó esfuerzos en describir lugares, sensaciones y situaciones varias veces. Hasta el cansancio. Es que a veces se hace difícil llenar una página de un diario. Lo que sigue es la nota textual porque no tiene desperdicio (los subrayados son míos):


Necesidades de 42.000 ovejas impregnaron narices de montevideanos

Ciudad Vieja y el Centro invadidos por olor a orina

Un fuerte hedor irrumpió desde el viernes, y hasta ayer, el casco antiguo de Montevideo y los barrios aledaños. Persiguiendo el olor llegamos a destino: el puerto de Montevideo. Allí estaban embarcando ovejas y vacas rumbo a Medio Oriente.

El viento soplaba desde el mar hacia la ciudad, por lo que era de suponer que algo cerca de la costa estaba generando ese tufo. Un olor penetrante, alcalino, como a amoníaco, que no dejaba respirar con tranquilidad. Ingresaba por las narinas y era imposible no darse cuenta que algo raro estaba pasando.

El olfato nos llevó hasta la costa de la Ciudad Vieja montevideana. Ahí, las ráfagas de viento hacían sentir con mayor o menor intensidad dependiendo de dónde se colocara uno. El amoníaco llegaba a marear con su vigor.

Ese olor provenía del puerto de Montevideo. Al ingresar, esta emanación tenía su comienzo en un enorme barco blanco. Era el Danny F II. En ese lugar, un camión con 320 ovejas llegaba para ser descargado. Una exportación de 42.000 ovejas para faena era lo que generaba ese fétido olor en la ciudad o, mejor dicho, la orina de estos animales.

Los bovinos se estaban cargando en el buque desde el pasado viernes y, si todo salía bien, iban a terminar anoche. Estas ovejas tendrán un largo viaje. Junto con 15.000 vacas, 26 días de travesía las llevarán a Medio Oriente, más precisamente a Egipto, Líbano y Jordania.

Este es uno de los pocos viajes de ovejas en pie que se realiza al año. En general, las ventas de estos borregos y capones se hacen con el animal ya faenado. No obstante, las normas religiosas de los musulmanes son muy estrictas y por ello prefieren ser ellos mismos quienes matan su futuro alimento.

Pero el problema surge con las secreciones de los animales, ya que las ovejas tienen una gran necesidad de orinar, y cuando se acumula durante cuatro días el efecto es mucho mayor.

Covex Negocios Rurales era la empresa que se había encargado de la transacción. Ya llevaba un mes comprando ganado a diferentes productores de todo Uruguay. Su propietario, Javier Cassarino, supervisó el movimiento en el puerto durante los cuatro días entre las 7 de la mañana y las 9 de la noche.

En diálogo con Ultimas Noticias comentó que esa embarcación llevaba U$S 6 millones en animales, lo que significa una exportación “importante”. Es la tercera venta hacia esos países en el año, aunque en este mes es tradicional que vengan desde esas tierras buscando nuestra carne. Mientras los minutos iban pasando, las ovejas iban entrando, casi que llorando, como si supieran que su destino sería el asador.


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